
Actualizado el 25 de septiembre de 2026 por el equipo de traders-forex.com
En el mercado monetario, bancos, Estados, grandes empresas y fondos de inversión se prestan y toman prestado dinero a corto plazo, desde 24 horas hasta un año aproximadamente. Cada día circulan en él billones de euros y de dólares, que permiten a los bancos equilibrar su tesorería y cumplir con sus reservas obligatorias.
Es también el mercado a través del cual los bancos centrales aplican su política monetaria. Sus decisiones de tipos se trasladan primero a los tipos a corto plazo y después al crédito, al ahorro, a la bolsa, a los bonos… y a los tipos de cambio. Entender el mercado monetario es, por tanto, entender uno de los grandes motores del forex.
El mercado monetario es el segmento de los mercados financieros dedicado a los capitales a corto plazo. En él se intercambia liquidez: una entidad con exceso de tesorería se la presta a otra que la necesita, por un plazo que va desde una noche hasta doce meses (algo más en algunos títulos).
Tradicionalmente se distinguen dos segmentos:
Los importes unitarios son muy elevados (a menudo varios millones de euros por operación) y el riesgo es bajo, porque los prestatarios suelen ser muy solventes y los plazos muy cortos. A cambio, la rentabilidad es moderada: se sitúa cerca del tipo fijado por el banco central.
No hay que confundir el mercado monetario con el mercado de divisas: el primero intercambia dinero «en el tiempo» dentro de una misma moneda y el segundo intercambia una moneda por otra. Aun así, ambos mercados están muy conectados, como veremos más adelante.
| Participante | Papel en el mercado monetario |
|---|---|
| Bancos centrales (BCE, Fed, Banxico…) | Fijan los tipos oficiales, inyectan o retiran liquidez y supervisan el conjunto del mercado. |
| Bancos comerciales | Se prestan y toman prestada liquidez para equilibrar su tesorería y cumplir con las reservas obligatorias. |
| Estados (Tesoros públicos) | Emiten deuda a corto plazo para cubrir sus necesidades de financiación (Letras del Tesoro en España, T-Bills en Estados Unidos, CETES en México). |
| Grandes empresas | Se financian mediante pagarés o colocan sus excedentes de tesorería. |
| Fondos monetarios, aseguradoras, fondos de pensiones | Invierten grandes sumas en títulos a corto plazo muy líquidos. |
| Particulares | Acceden directamente a algunos títulos públicos o de forma indirecta mediante fondos, ETF o depósitos. |
El banco central es el director de orquesta del mercado monetario. Al fijar sus tipos oficiales, determina el coste de la liquidez para los bancos, que después se traslada a todos los tipos a corto plazo. En la zona euro, el tipo que realmente guía al mercado es hoy el tipo de la facilidad de depósito, en torno al cual se mueve el €STR, el tipo interbancario a un día que sustituyó al Eonia en enero de 2022. El Euríbor, muy seguido en España porque sirve de referencia a la mayoría de hipotecas variables, refleja también estas expectativas de tipos.
Tras un largo periodo de bajadas de tipos en 2024-2025, el contexto cambió en 2026: el repunte de la inflación, impulsado por la escalada del precio del petróleo, llevó al BCE y a la Fed a endurecer de nuevo su política monetaria.
| Tipo de referencia | Nivel | Comentario |
|---|---|---|
| BCE – tipo de depósito | 2,50 % | Desde el 16 de septiembre de 2026 (+0,25 puntos, segunda subida del año tras la de junio) |
| BCE – tipo de las operaciones principales de financiación | 2,65 % | Desde el 16 de septiembre de 2026 |
| BCE – tipo de la facilidad marginal de crédito | 2,90 % | Desde el 16 de septiembre de 2026 |
| €STR (tipo interbancario a un día del euro) | ≈ 2,44 % | Nivel del 21 de septiembre de 2026, alineado con el tipo de depósito |
| Fed – rango de los Fed Funds | 3,75 % – 4,00 % | Subida de 0,25 puntos el 16 de septiembre de 2026, la primera en más de tres años |
Estos niveles cambian en cada reunión de los bancos centrales: compruébelos siempre antes de tomar una decisión de inversión o de trading.
Como pilar del sistema financiero, el mercado monetario ofrece a sus participantes varios instrumentos, cada uno pensado para una necesidad concreta.
Son préstamos directos entre bancos, casi siempre a un día. Su coste medio en la zona euro se mide con el €STR. Permiten a un banco con exceso de liquidez rentabilizar sus fondos y a un banco con déficit cubrir sus necesidades.
Los Estados emiten deuda a corto plazo para gestionar su tesorería. En España son las Letras del Tesoro, emitidas por el Tesoro Público a 3, 6, 9 y 12 meses. Se compran con descuento y al vencimiento se recibe su valor nominal. En Estados Unidos, su equivalente son los Treasury Bills y en México los CETES. Son los títulos monetarios más seguros, porque están respaldados por el Estado emisor.
Las empresas emiten pagarés (llamados commercial paper en los países anglosajones) y los bancos certificados de depósito. Son préstamos sin garantía, reservados a emisores solventes y con plazos que no suelen superar el año. En España, muchas medianas empresas emiten pagarés a través del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). Aunque el riesgo es limitado en los emisores de calidad, conviene analizar la solvencia de cada emisor.
Un repo es la venta de títulos (normalmente bonos del Estado) con el compromiso de recomprarlos en una fecha y a un precio fijados de antemano, generalmente al día siguiente o pocos días después. En la práctica es un préstamo garantizado por títulos. El repo se ha convertido en uno de los segmentos más importantes del mercado monetario y es también la herramienta principal de los bancos centrales para inyectar liquidez. En España, los particulares lo conocen sobre todo a través de las «repos de Letras» que ofrecen algunos bancos.
Muy utilizadas en el comercio internacional, las aceptaciones bancarias son efectos comerciales garantizados por un banco, que se compromete a pagar al vencimiento. Pueden venderse antes de su vencimiento con descuento en un mercado secundario, lo que las vincula al mercado monetario. Hoy son menos habituales que antes.
Accesibles para cualquier ahorrador, los depósitos a plazo inmovilizan una cantidad durante un tiempo determinado a cambio de un tipo fijado de antemano. Su remuneración sigue la evolución de los tipos monetarios. En España, los depósitos están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta 100.000 euros por titular y entidad.
| Instrumento | Emisor | Plazo habitual | Nivel de riesgo |
|---|---|---|---|
| Préstamo interbancario | Bancos | 1 día a pocos meses | Bajo |
| Letras del Tesoro (T-Bills, CETES) | Estados | Pocas semanas a 1 año | Muy bajo |
| Pagarés de empresa | Empresas | Pocos días a 1 año | Bajo a moderado según el emisor |
| Certificados de depósito | Bancos | Pocos días a 1 año | Bajo |
| Repo | Bancos, fondos, banco central | 1 día a pocas semanas | Muy bajo (garantizado por títulos) |
| Aceptación bancaria | Bancos (comercio internacional) | 30 a 180 días | Bajo |
| Depósito a plazo fijo | Bancos | 1 mes a varios años | Muy bajo (garantía del FGD) |
Los préstamos entre grandes participantes alcanzan importes de millones o incluso miles de millones, por lo que un particular no puede intervenir directamente en el mercado interbancario. Sin embargo, dispone de varias opciones muy interesantes para colocar un colchón de seguridad o una liquidez a la espera de invertir.
El mercado monetario es adecuado para dinero que puede necesitarse en días o meses. No es una inversión de crecimiento: su función es preservar el capital y remunerarlo a un nivel cercano a los tipos del banco central.
Letras del Tesoro (desde 1.000 euros), depósito a plazo fijo (tipo fijo y capital garantizado por el FGD), fondo monetario (liquidez diaria y rentabilidad cercana al €STR) o ETF monetario cotizado en bolsa, que suele replicar el €STR y se compra como una acción.
Para la liquidez, los fondos monetarios a corto plazo son los más prudentes. Compare los gastos corrientes: con una rentabilidad del 2 al 2,5 %, unas décimas de comisión marcan una gran diferencia.
Las Letras del Tesoro pueden adquirirse directamente al Tesoro Público (en su web o en el Banco de España) o mediante un banco o bróker, que puede cobrar comisiones. Los fondos monetarios se contratan en bancos y plataformas de fondos; en España, sus traspasos entre fondos no tributan hasta el reembolso.
La rentabilidad de los fondos monetarios se ajusta casi de inmediato a los tipos del BCE, mientras que la de los depósitos y Letras depende del momento de la contratación o la subasta. Cada reunión del BCE influye directamente en lo que puede obtener por su liquidez.
En Latinoamérica existen alternativas similares: en México, por ejemplo, los CETES pueden comprarse directamente a través de la plataforma oficial del Gobierno desde importes muy pequeños. Para un inversor que compra títulos en otra divisa, como los T-Bills estadounidenses, hay que tener en cuenta el riesgo de cambio.
Un fondo de inversión reúne el dinero de muchos inversores para invertirlo en una cartera de activos. Un fondo monetario funciona de la misma manera, con una particularidad: invierte exclusivamente en instrumentos del mercado monetario (títulos a corto plazo, depósitos y repos).
Los gestores de un fondo monetario persiguen tres objetivos:
Los inversores lo utilizan sobre todo para «aparcar» su dinero antes de reinvertirlo en activos más arriesgados. No cabe esperar de él una gran revalorización del capital invertido.
En la Unión Europea, los fondos monetarios están regulados por el Reglamento (UE) 2017/1131 y, en España, supervisados por la CNMV. Se distinguen:
Según el cálculo de su valor liquidativo, existen además fondos VNAV (valor liquidativo variable), LVNAV (valor liquidativo de baja volatilidad) y CNAV de deuda pública (valor liquidativo constante, invertidos al 99,5 % en deuda pública, efectivo y repos garantizados por deuda pública).
En un fondo convencional, el valor liquidativo (NAV) cambia cada día según la evolución de los activos. En Estados Unidos, muchos fondos monetarios buscan en cambio mantener un valor liquidativo estable de 1 dólar por participación y reparten los rendimientos en forma de dividendos. En Europa, esta lógica corresponde a los fondos CNAV y LVNAV.
Cuando el valor de una participación cae por debajo de 1 dólar, se dice que el fondo «rompe el dólar» (breaking the buck). La situación puede ser pasajera, pero si se prolonga, los inversores se apresuran a pedir el reembolso y el fondo puede verse obligado a vender sus activos de forma precipitada.
Eso ocurrió en septiembre de 2008: tras la quiebra de Lehman Brothers, el Reserve Primary Fund, que tenía títulos del banco en cartera, vio caer su valor liquidativo a 0,97 dólares. El pánico posterior congeló parte de los mercados monetarios y obligó al Tesoro estadounidense a garantizar temporalmente los fondos monetarios. En marzo de 2020, al inicio de la crisis del Covid, un nuevo episodio de tensión exigió otra vez la intervención de la Fed.
En Estados Unidos, los fondos monetarios están supervisados por la SEC (regla 2a-7). Deben invertir en títulos a corto plazo de buena calidad, con un vencimiento máximo de 397 días (unos 13 meses) y un vencimiento medio ponderado de 60 días como máximo. En 2023, la SEC endureció estas normas tras las tensiones de 2020: los activos líquidos mínimos pasaron al 25 % a un día y al 50 % a una semana, y los fondos institucionales «prime» deben aplicar comisiones de liquidez en caso de reembolsos masivos.
En Europa, el reglamento de 2017 impone reglas comparables: límites de vencimiento, diversificación (en principio un máximo del 5 % de los activos por emisor, salvo deuda pública), niveles mínimos de activos líquidos y pruebas de resistencia periódicas.
Atención: un fondo monetario no es un depósito bancario. No está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos en España ni por el seguro FDIC en Estados Unidos. Un depósito a plazo sí está garantizado; un fondo monetario, no.
Advertencia sobre los riesgos: los CFD son instrumentos complejos que conllevan un alto riesgo de perder dinero rápidamente debido al apalancamiento. En la mayoría de los brókers, entre el 69 % y el 80 % de las cuentas de inversores minoristas pierden dinero al operar con CFD. Consulte el porcentaje exacto publicado por cada bróker y asegúrese de comprender cómo funcionan los CFD antes de invertir.
El forex es, con diferencia, el mayor mercado financiero del mundo: según la encuesta trienal del Banco de Pagos Internacionales (BPI), alcanzó un volumen récord de unos 9,6 billones de dólares diarios en abril de 2025, alrededor de un 28 % más que en 2022. El primer segmento de este mercado, los swaps de divisas (cerca de 4 billones de dólares diarios), es ante todo una herramienta de financiación a corto plazo: un puente directo entre el mercado monetario y el mercado de divisas.
La relación entre tipos a corto plazo y divisas pasa por varios canales:

Las fluctuaciones de las divisas son una consecuencia natural del sistema de tipos de cambio flotantes que aplican la mayoría de las grandes economías. El tipo de cambio de una moneda depende de numerosos factores: oferta y demanda, evolución económica, inflación, diferenciales de tipos de interés, flujos de capital y también niveles técnicos de soporte y resistencia.
Para el consumidor, el tipo de cambio parece importar solo cuando viaja o compra en el extranjero. Muchos piensan que una moneda fuerte es siempre una buena noticia. En realidad, una divisa demasiado fuerte puede perjudicar a la economía durante años al restar competitividad a la industria. De forma directa o indirecta, el tipo de cambio influye en el tipo de su hipoteca, en la rentabilidad de sus inversiones, en los precios del supermercado e incluso en el empleo.
Una moneda débil estimula las exportaciones y encarece las importaciones, lo que reduce el déficit comercial con el tiempo. Una moneda fuerte, en cambio, penaliza las exportaciones y abarata las importaciones, lo que amplía el déficit comercial y acaba debilitando la moneda en un mecanismo de autoajuste. Pero antes de que ese reequilibrio se produzca, los sectores más exportadores pueden sufrir mucho.
La fórmula básica del PIB es: PIB = C + I + G + (X − M)
Como las exportaciones netas se mueven en sentido contrario a la fortaleza de la moneda, una divisa muy fuerte pesa mecánicamente sobre el crecimiento y una divisa débil lo sostiene.
Los capitales extranjeros se dirigen a países con instituciones sólidas, economías dinámicas y monedas estables. Una divisa inestable hace temer a los inversores pérdidas por tipo de cambio y puede disuadirles de invertir. Muchas economías latinoamericanas lo han vivido en periodos de fuerte depreciación de sus monedas.
Una caída de la moneda nacional encarece todo lo que se importa, empezando por la energía, que suele facturarse en dólares. Para la zona euro, un euro débil frente al dólar amplifica el efecto de una subida del petróleo, como ocurrió en 2022; un euro fuerte, por el contrario, lo amortigua.
El nivel del tipo de cambio es una variable clave para los bancos centrales. En 2012, por ejemplo, el Banco de Canadá justificó el mantenimiento de una política muy expansiva por la fortaleza persistente del dólar canadiense. Más recientemente, la fuerte apreciación del euro frente al dólar en 2025 fue seguida de cerca por el BCE, ya que frenaba la inflación importada y perjudicaba a los exportadores europeos.
La mayor parte del tiempo, las divisas se mueven poco pese a los enormes volúmenes del forex. Pero algunos episodios han tenido repercusiones en todo el mundo:
Con el aumento de la volatilidad y la interconexión de los mercados, los movimientos de las divisas influyen directamente en la bolsa y en los bonos. Un trader de acciones, materias primas o renta fija tiene todo el interés en seguir de cerca la evolución del forex.
Para las empresas europeas que venden mucho en Estados Unidos (lujo, aeronáutica, automoción, bebidas, farmacia), el EUR/USD es una variable esencial. Un euro que se aprecia encarece sus productos para los consumidores estadounidenses y reduce el valor, una vez convertido a euros, de las ventas realizadas en dólares. Los beneficios bajan y la cotización suele seguir el mismo camino. Lo mismo vale para las grandes empresas españolas con fuerte presencia en Latinoamérica: la depreciación de las monedas locales reduce el valor en euros de sus ingresos en la región.
Este fenómeno ya afectó a los exportadores europeos en 2003-2004, cuando el dólar se depreciaba por los déficits fiscal y comercial de Estados Unidos, y se repitió en 2025 con el fuerte repunte del euro. Las empresas se cubren en parte contra este riesgo, pero una cobertura mal calibrada también puede salir cara: analizar la exposición a divisas de una compañía forma parte del análisis de sus resultados.
Japón es una economía muy exportadora. Cuando el yen se debilita (USD/JPY al alza), los productos japoneses ganan competitividad, los beneficios de los exportadores aumentan en yenes y el Nikkei tiende a subir. En cambio, una apreciación brusca del yen perjudica a la bolsa de Tokio.
El yen es también una moneda de financiación para muchos fondos, que se endeudan barato en Japón para invertir en otros mercados. El 5 de agosto de 2024, tras una subida de tipos del Banco de Japón y unos datos de empleo estadounidenses decepcionantes, el cierre masivo de operaciones de carry trade provocó una fuerte apreciación del yen y una caída de alrededor del 12 % del Nikkei en una sola sesión, la mayor caída en puntos de su historia. El peso mexicano, muy utilizado en esas estrategias, también sufrió ese día.
Durante años, China mantuvo el yuan dentro de una banda estrecha frente al dólar para apoyar sus exportaciones. Para evitar la apreciación de su moneda, el banco central chino compraba dólares, que reinvertía en gran parte en bonos del Tesoro estadounidense. China se convirtió así en uno de los principales tenedores extranjeros de deuda de Estados Unidos, lo que contribuyó a mantener bajos los tipos estadounidenses.
Desde entonces, el yuan fluctúa con más libertad en torno a un tipo central fijado a diario por el banco central, y China ha reducido notablemente sus tenencias de Treasuries. Este tipo de política cambiaria sigue siendo un factor a vigilar para el mercado de bonos: si un gran tenedor vende masivamente sus títulos, sus precios bajan y sus rentabilidades suben.
Para un inversor extranjero, la rentabilidad real de un bono depende también de la divisa: un bono del Tesoro estadounidense que rinde un 4 % puede acabar en pérdidas para un inversor europeo si el dólar cae un 5 % en el mismo periodo. Por eso muchos fondos de renta fija internacional ofrecen clases «cubiertas» frente al riesgo de cambio, cuyo coste depende precisamente… del diferencial de tipos a corto plazo entre ambas monedas.
Para un trader, la regla de oro sigue siendo la misma: seguir el calendario de los bancos centrales y de los datos económicos para que un anuncio inesperado no se convierta en una pérdida importante. Si desea practicar el trading de pares de divisas sin riesgo, una cuenta demo le permite probar sus estrategias en condiciones reales de mercado.
El mercado monetario es uno de los pilares del sistema financiero: en él los bancos gestionan su liquidez, los Estados y las empresas cubren sus necesidades a corto plazo y los bancos centrales transmiten su política monetaria. Para un particular, las Letras del Tesoro, los fondos monetarios, los ETF y los depósitos a plazo ofrecen una forma sencilla de remunerar la liquidez con un riesgo bajo, sobre todo desde la subida de tipos de 2026.
Para un trader es igual de importante: los tipos a corto plazo guían en gran medida a las divisas, y las variaciones del tipo de cambio repercuten a su vez en el crecimiento, la inflación, las acciones y los bonos. Seguir al BCE, a la Fed y los tipos monetarios da ventaja en el forex, sin olvidar que una exposición excesiva a las divisas siempre debe controlarse y, si es necesario, cubrirse.