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Yasuo Hamanaka: el rogue trader del cobre de Sumitomo

Yasuo Hamanaka, trader de cobre de Sumitomo

Actualizado el 02 de octubre 2026 por el equipo de traders-forex.com

Con sus gafas de montura de acero y sus trajes de franela gris, era el típico empleado japonés de alto nivel. Descripción de Yasuo Hamanaka en The Independent.

Yasuo Hamanaka parecía inofensivo, como un empleado de banca corriente. Sin embargo, el trader jefe de cobre del conglomerado japonés Sumitomo Corporation está detrás de una de las mayores pérdidas de trading de la historia: 2.600 millones de dólares, destapados en 1996. Antes de hacerse famoso como rogue trader, ya era considerado el operador más poderoso de su clase de activos.

Esta página repasa su trayectoria, el método con el que controló el mercado mundial del cobre durante diez años, la cronología del caso Sumitomo, sus consecuencias judiciales y regulatorias, y lo que un trader particular puede aprender de él.

Lo esencial en breve

  • Quién: Yasuo Hamanaka, nacido en 1950, trader jefe de cobre de Sumitomo Corporation.
  • Apodos: «Sr. Cinco por Ciento», «el Martillo» y «Sr. Cobre».
  • Pérdida: 1.800 millones de dólares anunciados el 13 de junio de 1996, elevados a 2.600 millones (285.000 millones de yenes) en septiembre de 1996.
  • Método: posiciones ocultas e intento de acaparamiento (corner) del cobre en la Bolsa de Metales de Londres.
  • Condena: ocho años de prisión dictados en 1998, puesta en libertad en julio de 2005.

¿Quién es Yasuo Hamanaka?

Yasuo Hamanaka desarrolló toda su carrera en Sumitomo Corporation, una de las grandes casas de comercio japonesas. En 1986 fue nombrado trader jefe de cobre y pronto se convirtió en una figura imprescindible de la Bolsa de Metales de Londres (London Metal Exchange, LME), el principal mercado mundial de metales industriales.

Sus apodos resumen su influencia. Lo llamaban «Sr. Cinco por Ciento» por la parte de la oferta mundial anual de cobre que controlaba, «el Martillo» por su poder en el mercado, y simplemente «Sr. Cobre».

Hamanaka estaba tan bien considerado que el informe anual de Sumitomo de 1991 incluyó un perfil suyo, con fotos. Otro participante del mercado afirmó que incluso llegó a ser nombrado «Hombre del Año» de la empresa.

Cómo dominó Hamanaka el mercado del cobre

Como suele ocurrir, la posición dominante que construyó Hamanaka nació de una debilidad. A diferencia de sus rivales Mitsubishi y Mitsui, Sumitomo no tenía minas de cobre propias.

Su solución, según los traders rivales con los que habló The Independent en el momento de su detención, fue reforzar la posición de Sumitomo comprando derivados del cobre, futuros y opciones, y aumentando al mismo tiempo sus suministros físicos del metal. Así, Sumitomo se convirtió en el mayor comerciante de cobre del mundo a principios de la década de 1990.

Un «corner» en la Bolsa de Metales de Londres

Hamanaka utilizó esa posición de control, y las grandes reservas de efectivo de Sumitomo, para mantener alto el precio del cobre. El grupo obtenía así beneficios constantes, tanto en sus propias operaciones como en las comisiones que cobraba por las transacciones de cobre que negociaba para terceros.

La magnitud de la posición se conoce gracias a las investigaciones. En septiembre de 1995, Sumitomo poseía unos dos millones de toneladas de cobre en contratos de futuros. El 24 de noviembre de 1995, Hamanaka controlaba el 93 % de los warrants de cobre de la LME, es decir, los títulos que dan derecho al metal almacenado en los depósitos de la bolsa. Al reducir el cobre disponible de inmediato, obligaba a los vendedores en corto a recomprar a precios elevados.

Diez años de pérdidas ocultas

Detrás de ese éxito aparente había un problema más antiguo. Desde mediados de los años ochenta, Hamanaka había escondido pérdidas en operaciones no autorizadas, registradas fuera de los libros oficiales. La manipulación de los precios servía también para intentar taparlas. Además, se le acusó de falsificar la firma de sus superiores para validar algunas operaciones.

Hubo señales de alarma: ya en 1991, un bróker de la LME había comunicado a la bolsa una petición sospechosa de Hamanaka para confirmar una operación ficticia. El aviso quedó sin consecuencias durante varios años.

Cronología del caso Sumitomo

FechaAcontecimiento
Mediados de los años 80Primeras pérdidas ocultas en operaciones no autorizadas.
1986Hamanaka es ascendido a trader jefe de cobre de Sumitomo.
1991Perfil elogioso en el informe anual de Sumitomo; primer aviso de un bróker a la LME.
Septiembre de 1995Sumitomo posee unos 2 millones de toneladas de cobre en futuros.
24 de noviembre de 1995Hamanaka controla el 93 % de los warrants de cobre de la LME.
Abril de 1996La CFTC estadounidense, el regulador británico y la LME abren investigaciones.
Mayo - junio de 1996Hamanaka es apartado del trading y después confiesa.
13 de junio de 1996Sumitomo anuncia 1.800 millones de dólares de pérdidas.
Septiembre de 1996La pérdida se eleva a 2.600 millones de dólares (285.000 millones de yenes).
1997Hamanaka se declara culpable ante la justicia japonesa.
1998Condena a ocho años de prisión; Sumitomo paga 150 millones de dólares a la CFTC.
Julio de 2005Hamanaka sale en libertad, un año antes de cumplir la condena.

La caída: 2.600 millones de dólares en pérdidas

En 1995, el mercado empezó a presionar los precios a la baja. Según Investopedia, esta presión se vio agravada por un aumento de la oferta de cobre procedente de China. Sobre todo, la Bolsa de Metales de Londres, donde Hamanaka realizaba la mayor parte de sus operaciones, y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) estadounidense empezaron a investigar una posible manipulación de precios.

Bajo la presión de las investigaciones, Sumitomo apartó a Hamanaka de su puesto. La noticia conmocionó al mercado y llevó a otros traders a vender cobre en corto. Los precios se desplomaron, pasando de unos 2.700 dólares por tonelada a menos de 2.000 dólares en pocas semanas. Las fluctuaciones fueron tales que se celebraron reuniones de urgencia entre ministros japoneses y británicos, según el Financial Times de la época.

Sumitomo se encontró entonces con una enorme posición larga en un metal cuyo valor se hundía. El 13 de junio de 1996, la empresa anunció una pérdida de 1.800 millones de dólares, en aquel momento la mayor pérdida de trading jamás declarada. En septiembre de 1996, una vez cerradas las posiciones, la cifra ascendió a 2.600 millones de dólares.

Condena y sanciones

El escándalo le costó a Hamanaka su trabajo y su reputación. Sumitomo sostuvo que había actuado solo y sin autorización, una versión que muchos observadores consideraron difícil de creer tratándose de posiciones de ese tamaño mantenidas durante diez años.

Detenido en otoño de 1996, Hamanaka se declaró culpable de fraude y falsificación. En 1998 fue condenado a ocho años de prisión, entonces la pena más larga impuesta a un rogue trader.

Sumitomo tampoco salió indemne:

  • en mayo de 1998, el grupo aceptó pagar 150 millones de dólares a la CFTC y 5 millones de libras al regulador británico;
  • fue demandado por otros participantes del mercado del cobre que se consideraban perjudicados por los precios artificiales;
  • también se sancionó a intermediarios, entre ellos Merrill Lynch, que pagó 15 millones de dólares a la CFTC en 1999;
  • Sumitomo, por su parte, emprendió acciones legales contra bancos a los que acusaba de haber financiado las operaciones de su trader.

Hamanaka cumplió su condena sin comentarios ni quejas aparentes. Sin embargo, según la revista The Atlantic, al salir en libertad en 2005 declaró a un periodista de Bloomberg que estaba «asombrado» por lo mucho que había subido el cobre durante su encarcelamiento. Tres años más tarde, según el Financial Times, volvió al trading.

Lo que el caso cambió en los mercados

El caso Sumitomo demostró que un solo operador podía distorsionar el precio mundial de una materia prima durante años. La Bolsa de Metales de Londres modificó sus normas para limitar ese riesgo:

  • publicación de datos más completos sobre el interés abierto;
  • información sobre las grandes posiciones y la concentración de warrants;
  • difusión diaria de las existencias de los almacenes autorizados.

También puso de manifiesto los límites de una supervisión fragmentada: Hamanaka operaba desde Tokio, en una bolsa londinense, con efectos sobre los almacenes estadounidenses. La cooperación entre reguladores de distintos países se reforzó a raíz del escándalo. En las empresas, el caso recordó, un año después de la quiebra de Barings, la necesidad de separar estrictamente a quienes ejecutan las órdenes de quienes las controlan y contabilizan.

Hamanaka frente a otros rogue traders

TraderAñoEntidadPérdidaCondena
Nick Leeson1995Barings827 millones de libras6 años y medio
Yasuo Hamanaka1996Sumitomo2.600 millones de dólares8 años
Jérôme Kerviel2008Société Générale4.900 millones de euros5 años, 3 de ellos firmes
Kweku Adoboli2011UBSUnos 2.000 millones de dólares7 años

El caso Hamanaka destaca por dos motivos. Primero, por su duración: el fraude se prolongó unos diez años, frente a unos pocos años como máximo en los demás casos. Segundo, por su naturaleza: no se trató solo de apuestas ocultas, sino de la manipulación del precio de una materia prima mundial. El asunto tiene además un interés particular para el público hispanohablante: Chile y Perú figuran entre los mayores productores de cobre del mundo, y un precio artificial del metal afecta directamente a sus economías.

El cobre treinta años después

Al salir de prisión en 2005, Hamanaka ya se sorprendía de la subida del cobre. ¿Qué diría hoy? El metal que intentaba sostener en torno a los 3.000 dólares por tonelada superó por primera vez los 13.000 dólares en enero de 2026 y rebasó los 14.800 dólares en la LME en septiembre de 2026, un máximo histórico.

Esta subida se explica por factores reales y no por la acción de un único trader: electrificación, redes eléctricas, centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, interrupciones en varias grandes minas (entre ellas El Teniente, en Chile) e incertidumbre sobre los aranceles estadounidenses. Aun así, el cobre sigue siendo un mercado nervioso, capaz de moverse más de un 10 % en una sola sesión, como ocurrió a finales de enero de 2026.

Advertencia de riesgo: el cobre se negocia mediante futuros, ETC, acciones mineras o CFD. Los productos apalancados conllevan un riesgo elevado de perder dinero rápidamente. Invierte solo el dinero que puedas permitirte perder.

Cómo aplicar las lecciones del caso Hamanaka a tu propio trading

Un particular nunca manipulará el mercado del cobre, pero los errores de Hamanaka son los mismos que vacían una cuenta de trading: negarse a aceptar una pérdida, aumentar la posición y engañarse sobre los resultados.

1
Aceptar una pérdida en cuanto aparece

Fija un stop loss antes de abrir la posición y no lo muevas nunca en el sentido de la pérdida. Hamanaka convirtió una pérdida asumible en un agujero de 2.600 millones de dólares al intentar ocultarla y recuperarla durante diez años.

2
Limitar el tamaño de cada posición

Arriesga solo una pequeña fracción de tu capital por operación, normalmente entre el 1 y el 2 %. Una posición demasiado grande respecto al mercado o a tu cuenta ya no se puede cerrar sin daños.

3
No promediar a la baja para defender un precio

Reforzar una posición perdedora para sostener una cotización es luchar contra el mercado. Si el escenario inicial queda invalidado, cierra la posición en lugar de aumentarla.

4
Controlar el apalancamiento

Los futuros, las opciones y los CFD amplifican tanto las ganancias como las pérdidas. Calcula siempre la exposición real de tu posición, no solo el margen depositado.

5
Llevar un diario de trading honesto

Anota cada operación, incluidas las perdedoras, y revisa tu diario con regularidad. La transparencia con uno mismo es el control interno del trader particular.

FAQ - Preguntas frecuentes

¿Quién es Yasuo Hamanaka? ▾
Yasuo Hamanaka, nacido en 1950, fue el trader jefe de cobre del conglomerado japonés Sumitomo Corporation. Es el protagonista del caso Sumitomo, destapado en junio de 1996, que costó 2.600 millones de dólares a su empresa.
¿Por qué lo apodaban Sr. Cinco por Ciento? ▾
Porque se estimaba que controlaba alrededor del 5 % de la oferta mundial anual de cobre. También lo llamaban Sr. Cobre y el Martillo, por su poder sobre el mercado.
¿Cuánto perdió Sumitomo? ▾
Sumitomo anunció primero 1.800 millones de dólares de pérdidas el 13 de junio de 1996 y elevó la cifra a 2.600 millones de dólares (285.000 millones de yenes) en septiembre de 1996, tras deshacer las posiciones.
¿Cómo manipulaba Hamanaka el precio del cobre? ▾
Acumulaba enormes posiciones compradoras en futuros y warrants de cobre de la Bolsa de Metales de Londres, hasta poseer el 93 % de los warrants a finales de noviembre de 1995. Al reducir el metal disponible, mantenía los precios artificialmente altos: es lo que se conoce como acaparar el mercado o corner.
¿Qué condena cumplió Yasuo Hamanaka? ▾
Se declaró culpable de fraude y falsificación, fue condenado en 1998 a ocho años de prisión por un tribunal de Tokio y salió en libertad en julio de 2005, un año antes de lo previsto.
¿Quebró Sumitomo? ▾
No. A diferencia del banco Barings, hundido por Nick Leeson en 1995, Sumitomo absorbió la pérdida. Sin embargo, pagó 150 millones de dólares al regulador estadounidense CFTC y 5 millones de libras al regulador británico en 1998.
¿Qué cambió el caso en la Bolsa de Metales de Londres? ▾
La LME reforzó su transparencia: publicación de datos más completos sobre el interés abierto, sobre las grandes posiciones y los warrants en manos de cada operador, y difusión diaria de las existencias de sus almacenes.
¿Puede un particular operar con cobre hoy? ▾
Sí, mediante futuros, ETC, acciones de empresas mineras o CFD. Estos productos suelen usar apalancamiento y conllevan un riesgo elevado de pérdida de capital: el cobre ha batido varios récords en 2026 y sigue siendo muy volátil.

Conclusión

La historia de Yasuo Hamanaka no es la de una apuesta fallida, sino la de una pérdida antigua que nadie quiso reconocer. Para taparla, el «Sr. Cobre» construyó durante diez años una posición tan enorme que acabó deformando el precio mundial de un metal, antes de derrumbarse en pocas semanas y costarle 2.600 millones de dólares a Sumitomo.

Treinta años después, el caso sigue siendo una referencia tanto para los reguladores como para los traders: ningún operador, por poderoso que sea, aguanta indefinidamente contra el mercado, y una pérdida oculta no hace más que crecer. Para conocer otros casos similares, consulta nuestro artículo sobre las pérdidas de los rogue traders.

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