
Actualizado el 1 de octubre de 2026 por el Equipo de traders-forex.com
Jérôme Kerviel nació en 1977 en Pont-l'Abbé, en la región francesa de Bretaña. Tras el bachillerato, estudió Ciencias Económicas en Quimper, obtuvo una maestría en Banca y Finanzas en la Universidad de Nantes y, en 2000, un máster en gestión de operaciones de mercado en la Universidad Lyon 2, cursado en alternancia con prácticas en empresa. Esta formación estaba más orientada al control de operaciones que al trading propiamente dicho.
Société Générale lo contrató en agosto de 2000 en su banca de financiación e inversión, en el distrito financiero de La Défense, cerca de París. Primero trabajó en el middle office, donde aprendió el funcionamiento de los sistemas de control, y en 2005 pasó al front office. Allí se encargaba de operaciones de arbitraje con contratos de futuros sobre índices bursátiles europeos, una actividad pensada para obtener pequeñas ganancias con un riesgo muy limitado.
En resumen: en enero de 2008, Société Générale, uno de los mayores bancos de Francia, descubrió que uno de sus traders, Jérôme Kerviel, había tomado en secreto unos 50.000 millones de euros en posiciones sobre futuros de índices bursátiles. Su liquidación urgente dejó una pérdida neta de 4.900 millones de euros, una de las mayores atribuidas jamás a un único operador de mercado. Casi veinte años después, el caso sigue generando debate: ¿culpa individual de un trader o fracaso de los controles de un gran banco?
El primer golpe de Kerviel se remonta a julio de 2005: tras los atentados de Londres, una apuesta no autorizada a la baja sobre un valor bursátil le reportó una ganancia importante. Animado por ese éxito, empezó a tomar posiciones direccionales, es decir, apuestas al alza o a la baja de los mercados, cuando su mandato se limitaba a un arbitraje prácticamente sin riesgo.
Sus posiciones se concentraban en futuros sobre los índices Euro Stoxx 50, DAX y FTSE 100. Para que no aparecieran en los controles, introducía en los sistemas del banco operaciones ficticias de sentido contrario que daban la impresión de una posición cubierta. Su conocimiento del middle office le permitía anticiparse a las verificaciones y anular o sustituir esas operaciones antes de que fueran revisadas.
En 2007, sus apuestas a la baja al inicio de la crisis de las hipotecas subprime le salieron bien: a finales de año acumulaba una ganancia oculta de unos 1.400 millones de euros, muy por encima de los resultados oficiales de su mesa. A principios de 2008 dio la vuelta a su posición y apostó masivamente al alza de los índices… justo antes de una fuerte corrección de los mercados.
La justicia nunca demostró un enriquecimiento personal: según la acusación, su objetivo era mejorar sus resultados, su bonus y su reconocimiento dentro de la sala de mercados.
Las incoherencias en torno a una contraparte ficticia acabaron alertando a los equipos de control. El fin de semana del 19 y 20 de enero de 2008, el banco reconstruyó el alcance de la exposición: unos 50.000 millones de euros sin ninguna cobertura real. Un detalle se citaría después como señal de alarma ignorada: el trader casi nunca se tomaba vacaciones, cuando las ausencias regulares suelen servir precisamente para sacar a la luz este tipo de ocultaciones.
Temiendo que un choque de mercado pusiera en peligro su solvencia, Société Générale decidió liquidar todas las posiciones de forma urgente y discreta, del lunes 21 al miércoles 23 de enero de 2008. El 21 de enero era festivo en Estados Unidos y las bolsas europeas se desplomaron esa semana: la liquidación costó unos 6.300 millones de euros. Tras restar las ganancias ocultas de 2007, la pérdida neta fue de 4.900 millones de euros, anunciada públicamente el 24 de enero de 2008.
El entonces presidente del banco, Daniel Bouton, calificó al trader de defraudador, mientras la prensa y parte de la opinión pública se preguntaban cómo un operador de segunda fila había podido comprometer tanto dinero sin que nadie se diera cuenta.
El caso dio lugar a más de diez años de procedimientos penales, civiles y laborales en Francia:
| Fecha | Tribunal | Decisión |
|---|---|---|
| Febrero - marzo de 2008 | Instrucción | Imputado por abuso de confianza, falsificación e introducción fraudulenta de datos; 37 días de prisión preventiva |
| 5 de octubre de 2010 | Tribunal Penal de París | 5 años de prisión (2 en suspenso) y 4.900 millones de euros de indemnización |
| 24 de octubre de 2012 | Tribunal de Apelación de París | Confirmación íntegra de la sentencia |
| 19 de marzo de 2014 | Tribunal de Casación | Pena de prisión confirmada, indemnización anulada por los fallos del banco |
| Mayo - septiembre de 2014 | Ejecución de la pena | Encarcelado tras regresar a pie desde Roma; libertad con pulsera electrónica el 8 de septiembre de 2014 |
| 7 de junio de 2016 | Tribunal laboral de París | Despido considerado improcedente: unos 450.000 € a su favor |
| 23 de septiembre de 2016 | Tribunal de Apelación de Versalles | Indemnización fijada en 1 millón de euros, responsabilidad compartida con el banco |
| 20 de septiembre de 2018 | Tribunal de Revisión | Solicitud de revisión del juicio rechazada |
| 19 de diciembre de 2018 | Tribunal de Apelación de París (sala social) | Se anula la decisión laboral: despido por falta grave |
| 17 de marzo de 2021 | Tribunal de Casación (sala social) | Recurso de Kerviel rechazado |
Ya en 2008, la Comisión Bancaria francesa impuso a Société Générale una amonestación y una multa de 4 millones de euros por las deficiencias de su control interno. Varias señales de alarma no se habían atendido: alertas repetidas sobre operaciones inusuales, elevadas llamadas de margen y resultados del trader incoherentes con su actividad.
La defensa de Kerviel, a cargo de varios abogados sucesivos, entre ellos David Koubbi, sostuvo que sus superiores conocían su toma de riesgos mientras resultaba rentable. Esta tesis se reactivó en 2016 con la difusión de una grabación de una ex investigadora de la Brigada Financiera, pero el Tribunal de Revisión consideró en 2018 que solo se trataba de impresiones sin base concreta.
La justicia francesa adoptó una postura matizada: Kerviel es penalmente culpable, pero el Tribunal de Casación (2014) y después el Tribunal de Apelación de Versalles (2016) reconocieron que los fallos del banco contribuyeron en gran medida al perjuicio, lo que explica la reducción de la indemnización de 4.900 millones a 1 millón de euros.
Queda la cuestión fiscal: Société Générale se benefició de una deducción de unos 2.200 millones de euros por sus pérdidas. Cuestionada por varios políticos y asociaciones franceses, esta decisión dio lugar a una denuncia y, en 2020, a la apertura de una investigación judicial por presunta exacción ilegal (concusión).
Kerviel forma parte de una larga lista de «rogue traders», operadores que ocultaron posiciones no autorizadas hasta provocar pérdidas colosales. Consulte nuestro dossier sobre las mayores pérdidas de los rogue traders.
| Trader | Entidad | Año | Pérdida | Consecuencia |
|---|---|---|---|---|
| Jérôme Kerviel | Société Générale | 2008 | 4.900 millones € | Ampliación de capital; banco debilitado pero a salvo |
| Yasuo Hamanaka | Sumitomo Corporation | 1996 | ≈ 2.600 millones $ | Pérdidas en el mercado del cobre |
| Kweku Adoboli | UBS | 2011 | ≈ 2.300 millones $ | Dimisión del consejero delegado |
| Nick Leeson | Barings | 1995 | ≈ 827 millones £ | Quiebra del banco |
Al igual que Nick Leeson, cuyas operaciones provocaron el hundimiento del Barings en 1995, Kerviel no buscó enriquecerse directamente: ambos aumentaron sus posiciones para ocultar y luego intentar recuperar unos resultados que se les escapaban. La diferencia es la escala: Kerviel comprometió importes superiores a los fondos propios de uno de los mayores bancos europeos, en plena crisis financiera.
Tras salir de prisión en 2014, Kerviel se reconvirtió como consultor, sobre todo en el ámbito informático. Ha publicado dos libros en francés: L'Engrenage : mémoires d'un trader (Flammarion, 2010) y J'aurais pu passer à côté de ma vie (Presses de la Renaissance, 2016).
Su historia se llevó al cine con L'Outsider de Christophe Barratier (2016), protagonizada por Arthur Dupont. En noviembre de 2024, la plataforma Max estrenó la serie documental de cuatro episodios Kerviel: Un trader, 50 milliards, conocida en inglés como Breaking the Bank: One Trader, 50 Billion, en la que hablan el ex trader y sus antiguos superiores.
A finales de 2024 afirmó en la televisión francesa disponer de nuevos elementos y estudiar una nueva solicitud de revisión de su juicio. En 2025 multiplicó las conferencias ante clubes de empresarios, donde cuenta su trayectoria, y sigue muy activo en redes sociales, donde comenta a menudo la actualidad de Société Générale y de los mercados.
Un trader minorista nunca manejará 50.000 millones de euros, pero los mecanismos que llevaron al desastre son universales: exceso de confianza tras las ganancias, apalancamiento mal controlado y negativa a aceptar una pérdida. Estas son las reglas que conviene recordar:
Defina de antemano el riesgo máximo por posición (a menudo entre el 1 % y el 2 % del capital) y para toda la cartera. Kerviel empezó a descarrilar el día en que superó sus límites sin consecuencias.
Cada posición debe tener un punto de salida fijado antes de entrar. Sin salida prevista, una pérdida latente puede crecer hasta volverse imposible de asumir.
Tanto en futuros como en CFD, el margen inmovilizado no refleja el riesgo real. Calcule siempre la exposición total de sus posiciones.
Doblar la apuesta para borrar una pérdida es la trampa común de Kerviel, Leeson y Adoboli. Una pérdida aceptada a tiempo siempre cuesta menos que una pérdida ocultada.
Anote todas sus posiciones y sus resultados reales, sin maquillar nada. Es su propio sistema de control interno.
El caso Kerviel sigue siendo uno de los mayores escándalos de la historia de las salas de mercados. En el plano penal, la justicia fue clara: Jérôme Kerviel ocultó posiciones gigantescas mediante operaciones ficticias y fue condenado. En el plano civil, también reconoció que Société Générale dejó prosperar el fraude por sus controles deficientes, lo que explica que la indemnización pasara de 4.900 millones a 1 millón de euros.
Para cualquier trader, la lección va más allá del caso personal de Kerviel: sin límites de riesgo aplicados con rigor, bastan unos pocos éxitos para convertir una estrategia razonable en una espiral incontrolable.
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